Father Toribio's Corner

December 30, 2018

DEAR PARISHIONERS:

Today we celebrate the Holy Family. The Gospel tells us about what, sometimes, implies to be family. When Jesus became a teenager, something happened that gave way to a new conduct. His parents were disappointed in him! The change that this family observes in this child is not only a physiological one. The teenagers rebel and question everything. Having a teenager at home sometimes is not easy, but it is a blessing. Little children love their parents in any way and do not judge them. They do not stop to analyze if their parents are exemplary or not, they are not able to question how responsible, fair, tolerant or helpful are the adults around them. Litle children love their parents in any way. 

However, teenagers are very judicious because they have another perspective. They do realize many things!! Praise be God! What is surprising about Jesus is that he abandoned his parents to stay in the temple. It seems that he becomes aware that this is the moment to begin to occupy the things of his Father. The reaction of his parents, like those of any teenager, is anguish. It will take three days for them to find him. His mother rebuked him: "Son, why have you treated us like that? See that your father and I were looking for you in anguish." And he responded almost rebelliously: "Why did you look for me? Did you not know that I should be in my Father's house? " They did not understand what Jesus said because they were not used to such behavior. The incident ends well: The new adult (Jesus) "went down with them to Nazareth ... and grew in wisdom, in stature and in grace before God and men.” 

Your parents need to learn to "lose the child," like Joseph and Mary lost Jesus in the temple, so that both you and your children could be born to a more mature way of living.The attitude of Mary who kept everything in her heart, is the most suitable for both of your parents... and for your children to grow. Even though I’ve been a priest for 10 years and I am already a 43 year old, I am learning a lot from teenagers, from their courage and determination. I became a vegan because of their advice and conviction for the environment. Was another young woman who taught me about our way of life was deterring the planet.

Today, the rapidity of social and cultural changes prevent us on many occasions from assimilating new familiar forms and ways. We do not understand many of the actions of our children when it comes to education, tolerance and openness to diversity.

The rebellion of Jesus happens when they leave the house. It is true, family crisis are not seen from within, but from the outside. In these days of Christmas in which all families meet to celebrate and remember, there are also difficult times and disagreements. The Gospel invites us to understand them as new births, which are not given without pain. Making our house into a home implies an effort. May God enlighten and strengthen you in these moments. Merry Christmas and Happy New Year.

 

BELOVED GRANDMA:

I hope you had a very happy Christmas in the company of your loved ones. I regret that Sharon and Jo Ann have fought in the middle of the Christmas dinner. I knew that Sharon asked Jo Ann not to reprimand her children so rudely. I think Sharon is right and we should put a limit on Jo Ann's behavior. Although they are not our children, we must not allow children to be treated in any way. Sharon did well to remind Jo Ann that we have to play the adult role. You know very well that children will grow up in a healthier way if adults around them are mature and know how to manage their emotions. I love you and send you the warmest hug.

 

 

Queridos Hermanos:

En este domingo la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. El Evangelio de hoy contiene algunos aspectos interesantes, acerca de lo implica la vida familiar. Cuando Jesús cumplió los doce años, tiempo en que termina la infancia y empieza la adolescencia, sucede este relato, que sin duda, significa una nueva manera de relacionarse con sus padres y de sus padres con él. El cambio no sólo es fisiológico, sino que abarca muchos aspectos: los adolescentes se rebelan, lo juzgan todo (no siempre lo analizan todo) y lo cuestionan todo. Tener a un adolescente en casa es también una bendición. Los niños aman a sus padres de cualquier manera y no los juzgan. No se detienen a analizar si sus padres son ejemplares o no, no se dan cuenta de qué tan responsables, justos, tolerantes o serviciales se comportan en la sociedad. Los aman y ya. Pero los adolescentes son muy juiciosos y se dan cuenta de muchas cosas y casi nada les parece bien.

Lo que sorprende de Jesús es que abandona a sus padres para quedarse en el templo con los doctores de la ley, parece que se hace consciente, de que ya es el momento de empezar a ocuparse de las cosas de su Padre. Sus padres, como los de cualquier adolescente están angustiados, tardan tres días en encontrarlo: “Dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Y él responde casi con rebeldía: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”. Ellos no comprendieron lo que quería decir, era una respuesta a la que no estaban acostumbrados.

El incidente termina bien: El muchacho (Jesús) "bajó con ellos a Nazaret... e iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”. Los padres necesitan aprender a “perder al niño”, como José y María perdieron a Jesús en el templo, para que -tanto ellos como sus hijos-, puedan nacer a una forma más madura de vivir. La actitud de María que conservaba todo en el corazón, es la más apta tanto para los padres, como para sus hijos en este crecer en la vida familiar. Yo, aunque soy sacerdote y rondo ya por los 43 años, he aprendido mucho de los adolescentes. Tanto de ellos, como de ellas: de su valentía y determinación. De un joven aprendí porqué debía yo ser vegano. Sus consejos y estilo de vida me ayudan a cuidar mejor de mí mismo y de mi salud. Otra joven me enseñó lo que no sabía acerca de los derechos de la tierra y de los pueblos indígenas.

Hoy la rapidez de los cambios sociales y culturales, nos impiden en muchas ocasiones, asimilar las nuevas formas y maneras familiares. No entendemos muchas de las acciones de nuestros hijos o nietos, de nuestros hermanos, a la hora de educar, de valorar el uso de su tiempo o de su dinero y sobre todo, de relacionarse.

La rebeldía de Jesús sucede cuando salen fuera de casa. Es verdad, las crisis familiares no se ven desde dentro, sino al relacionarnos con los demás. En estos días de Navidad en los que todas las familias se encuentran para celebrar y recordar hay también momentos difíciles y desacuerdos. El evangelio nos invita a comprenderlos como nuevos nacimientos, mismos que no se dan sin dolor. Hacer de nuestra casa un hogar implica un esfuerzo. Que Dios les ilumine y fortalezca en dichos momentos. Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.

 

ESTIMADA TÍA TOTA:

Espero hayas pasado una muy feliz navidad y que lo hayas hecho en compañía de tus seres queridos. Lamento que Chana y Juana se hayan peleado en plena cena navideña. Supe que Chana le pidió a Juana que no reprendiera a sus hijos tan rudamente. Pienso que Chana tiene razón y habría que poner un límite al proceder de Juana. Aunque porque no sean nuestros hijos, NO debemos permitir que a los niños se les trate de cualquier manera. Chana hizo bien en recordarle a Juana que los adultos somos nosotros, que los niños crecer de manera más sana cuando los adultos a su alrededor son equilibrados en sus emociones y no reaccionan de manera abrupta. Deja que ellas solas arreglen las cosas. Ambas son adultas y no tienes por qué hacerte cargo de pacificarlas. Te quiero y te lo digo por tu bien. Un abrazo.

 

 

 

 

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